Compasión por los trastornos de la personalidad

Fondo

La autocrítica, o la tendencia a tener una visión negativa de uno mismo, se entiende como un factor transdiagnóstico en personas con trastornos de la personalidad. A menudo predice resultados menos efectivos en la psicoterapia y suele ser una característica definitoria de la depresión en quienes padecen estos trastornos. Si bien algunas psicoterapias reconocen la importancia de la autocrítica, algunos tratamientos no abordan directamente sus características subyacentes. 

El estudio

Un grupo de investigación en los Países Bajos realizó un estudio en el que doce pacientes con trastornos de la personalidad participaron en una terapia grupal centrada en la compasión (CFT) de 12 semanas, además de la terapia grupal estándar dialéctica conductual y de esquemas (DBT/ST). Los participantes fueron asignados aleatoriamente a diferentes periodos de espera antes de comenzar la terapia adicional para controlar los posibles efectos de la mejoría natural con el tiempo. Durante la terapia grupal CFT, los participantes aprendieron diversas habilidades, incluyendo ejercicios experienciales, psicoeducación sobre la regulación emocional, autocompasión y técnicas de atención plena, así como la relación entre la compasión y uno mismo y los demás. 

Los resultados

Las mediciones tomadas inmediatamente después de la finalización de la Terapia Centrada en la Compasión (TCC) mostraron que los participantes no disminuyeron sus creencias autocríticas, aunque sí mejoraron en una evaluación de seguimiento. Estas mejoras en la autocompasión, la autocrítica y la gravedad del trastorno de la personalidad representan un avance prometedor en el tratamiento de los trastornos de la personalidad tras tan solo 12 semanas adicionales de tratamiento. Si bien los trastornos de la personalidad suelen requerir un tratamiento más prolongado, esta Terapia de Grupo Centrada en la Compasión representa un medio eficaz para abordar las características más prominentes de estos trastornos. A medida que las intervenciones basadas en la compasión continúan validándose empíricamente, tanto científicos como terapeutas comienzan a comprender cómo se puede aprovechar la compasión para mejorar los resultados en salud mental. 

Lea el estudio completo aquí.